1.

“Fundidora S. A.”[1] es una aproximación crítica al fenómeno de Fundidora de Fierro y Acero Monterrey S. A., en donde tuvieron lugar las relaciones de poder entre la clase política, empresarial y trabajadora de la ciudad entre 1900 y 1986.

De esta empresa, que fue una de las que forjó la ciudad de Monterrey, queda una cierta lógica de las acciones cotidianas, una ética, una estética que se ofrece como el paradigma de la modernidad mexicana. La victoria del desarrollismo y el crecimiento conjunto entre los ciudadanos, los empresarios y la clase política, permitió la ebullición de ésta ciudad, gracias a la bonanza proveniente de la fundición de fierro y acero, como resultado de las condiciones sociopolíticas que hicieron posible su existencia por más de ochenta años.

Mi propósito consiste en hacer una selección de imágenes, a partir de gestos y acciones que simbolicen las relaciones de poder y los conceptos de negociación y resistencia. Se trata de una colección de momentos en los cuales sus protagonistas se saben mediatizados, y aparecen en actitud de pose, pero no de frente a la cámara, sino a sabiendas de la cámara y de frente a otros: sus interlocutores, ya que la mayor parte de las imágenes del fondo fotográfico de “Fundidora”, corresponden a fotografías del ritual que significaba la visita a las instalaciones de la empresa, por parte de funcionarios públicos, personalidades o candidatos a cargos de elección popular, en su encuentro con trabajadores y mandos directivos de la empresa. Estas “puestas en escena” evidencian, mediante el lenguaje corporal, códigos que escapan al tono controlado de los discursos, la diplomacia y el protocolo, dejando ver, reacciones espontáneas que hablan del abismo existente entre sus protagonistas.

La hegemonía del poder y los procesos de resistencia aparecen registrados en estas imágenes captadas, en su mayoría, por fotógrafos anónimos, quienes documentaban, sin saberlo, la historia de las relaciones de una empresa como Fundidora, así como sus ideales y los de la ciudad misma: el trabajo y el progreso.

El Parque Fundidora, acondicionado en las instalaciones de lo que fuera Fundidora Monterrey S.A., conlleva una gran cantidad de reflexiones respecto al binomio memoria/olvido. El hecho de que todo el acervo fotográfico de la empresa hubiera estado a punto de desaparecer, una vez cerrada la fábrica, nos expresa, la fragilidad que tiene la historia en términos de lo tangible, y, así mismo, enuncia las particulares significaciones que implica el hecho de hacer públicas, mediante un libro y una exposición, dichas imágenes.

 

2.

Este proyecto implica la realización de piezas fotográficas a partir del material de archivo de Fundidora que resguarda la Fototeca de Nuevo León, y también, fotografías nuevas realizadas para este fin. Dichas piezas utilizarán, de manera mayoritaria, la estética de los nuevos medios y los soportes digitales.

A propósito del lenguaje estético, reseñaré los tres elementos que tendré en cuenta para este proyecto. En primera instancia, haré uso del recurso de apropiación, consistente en una estrategia conceptual del arte contemporáneo que funciona a través de la incorporación de imágenes ajenas para ser reinterpretadas en un contexto diferente y, por ende, resignificadas. Las fotografías que utilizaré provienen del archivo que resguarda la Fototeca de Nuevo León, y mi idea es construir un discurso curatorial, a través del cual se revelen acciones simbólicas que puedan ser leídas en el ámbito de las relaciones de poder.

El archivo es el segundo concepto estético que me interesa desarrollar en este proyecto, mismo que ha adquirido cada vez mas importancia en el campo del arte, debido a que enuncia el llamado futuro perfecto, es decir que el archivo se percibe, ya no solamente como una construcción acerca de lo sucedido, sino como un dinamizador del papel del presente a la hora de definir y dar forma al pasado.

Explica la teórica del arte Ana María Guasch como artistas visuales contemporáneos se han valido del archivo para registrar, coleccionar, almacenar o crear imágenes que, reunidas y documentadas, se han convertido en inventarios, diccionarios, enciclopedias o álbumes para un escrutinio teórico e histórico.

En Fundidora S. A. pretendo establecer las coordenadas de un “corpus” dentro de un sistema, es decir, hallar una sincronía de elementos seleccionados previamente, en la que todos ellos, como establece Derrida, se articulen y relacionen dentro de una unidad histórica, estética y conceptual que analice y ponga en duda la manera como las propias instituciones organizan, clasifican y difunden la información y la historia.

Finalmente, el tercer eje estético que utilizaré para este proyecto es el de nuevo documental, que es como se conoce a la aproximación formal que registra eventos de la realidad social de manera sobria y sutil, momentos extendidos en el tiempo de personas vinculadas directa o indirectamente con la empresa, particularmente ex trabajadores y descendientes de los mismos.


[1] Este proyecto supone continuar con la indagación de archivo, particularmente el acervo que corresponde a Fundidora S. A., el cual integra más de 40.000 imágenes, entre negativos y fotografías impresas en papel.

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