Protégeme de mí / Colectivo Estética Unisex / Lorena Estrada - Futuro Moncada

“Estoy un poco confundido dijo Popeye Batman alza un pié

hunde el otro en ciudad gótica arroja un chorro de luz negra

en esta habitación vacía no es verdad no está vacía hay

libros papeles diccionarios un poster de National Geographic

una taza de café humeante en lo más alto me mira escribir

una sextina quieres escucharla ahora no dijo Popeye

estoy un poco confundido ¿por qué hablas de Batman?”

De apuntes para una confesión con rutabagas, Eduardo Chirinos

  

Protégeme de mí

 “El mundo es un reflejo de ti mismo, una fina construcción en forma de espejo.”

 

Uno

Una vez me preguntaron a qué le tienes miedo. Me tengo miedo a mí misma, respondí, a mi cabeza, a mis pensamientos; sé que soy capaz de destruir lo que más quiero. Eso me da miedo, y también la posibilidad de llegar a destruirme.

 

Dos

“Protégeme de mí” es una instalación conformada por los espejos en los que nos vemos a diario; uno de ellos se encuentra en la habitación y sirve para tener conciencia del cuerpo entero; otro cubre el gabinete del baño y está allí para las acciones de maquillarse, peinarse o cepillarse los dientes; el siguiente espejo fue utilizado por Futuro durante un tiempo, para rasurarse cuando aún no tenía apartamento fijo; otro, el más pequeño, lo lleva Lorena en su bolsa de mano y lo usa para verse cuando está en la calle; y el último, es un espejo de obsidiana negra, denominado Tezcatlipoca, el único que no hemos utilizado de manera habitual, y que mandamos a pulir para esta instalación, puesto que muestra los registros del inconsciente para el trabajo terapéutico de introspección. Este espejo permite regresar memorias del pasado, enseñando eventos del inconsciente, pero de manera consciente.

 

Tres

Los espejos nos hacen testigos de nuestras acciones, a través de ellos se asoma nuestro interior. Algunas veces podríamos afirmar que la persona que vemos en el reflejo nos es desconocida o no nos representa de ninguna manera, sin embargo, como las capas de la cebolla, la apariencia, siempre cambiante, solo da cuenta de nuestras múltiples personalidades.

“Protégeme de mí” ofrece la posibilidad de contemplarse desde distintos grados de proximidad, de manera que el espectador es, al mismo tiempo, lo observado o, mejor dicho, lo observado por sí mismo, permitiendo de este modo, que cada quien complete la pieza, gracias a la interacción que tiene con los espejos. Con cada espejo, la instalación propone el acercamiento o alejamiento del interactor consigo mismo.

 

Cuatro

No me gusta mirarme al espejo cuando me siento mal. De alguna manera creo que ese estado se potencia si lo hago, así que me evito. Borges decía que los espejos son abominables porque, al igual que los genitales, duplican a la gente. Creo que la del espejo es una realidad paralela y que la persona que veo en ellos no soy del todo yo.

Soy mi juez más estricto, así que cuando me miro al espejo temo a mi propia desaprobación, quizá por eso me gustaría verme de manera indefinida. Algunas veces, por un instante, veo a una persona en algún reflejo, y casi al mismo tiempo me entero de que esa persona soy yo. Quizá esa sea la manera más imparcial de verse a sí mismo, aunque esa sensación dure tan poco.