Somos el Colectivo Estética Unisex, el cual está conformado por Lorena Estrada Quiroga (México, 1970) y Futuro Moncada Forero (Colombia, 1971). “Unión Libre” es un trabajo de documentación fotográfica que surgió hace cinco años, sin la intención de ser un proyecto de arte, más bien, un ejercicio espontáneo que empezó desde el momento en que decidimos vivir juntos. “Unión Libre” consiste en el registro fotográfico de nuestra vida diaria y los cambios que en ella suceden. Las fotografías documentan actividades que se repiten con frecuencia o que marcan cambios significativos en nuestra relación. Se trata de una mirada autorreferencial que habla de las pequeñas historias que constituyen la intimidad de una relación contemporánea, contada a través de dípticos, a fin de evidenciar la doble mirada que reside en este proyecto.

  1. La unión

Enseñar la vida cotidiana puede ser un acto subversivo o uno de exhibicionismo. La fotografía legitima el ritual del matrimonio, es por esto que el sin fin de gastos que implica la unión legal de una pareja, incluye el registro en fotografía y video de los acontecimientos, es decir, su constatación, las pruebas sociales de que efectivamente ocurrió. Una familiar nuestra tenía muy mala fama porque se especializó, hace cerca de 40 años, en realizar sesiones fotográficas matrimoniales falsas para validar la unión de hecho entre algunos de sus amigos. Ella imitaba la estética fotográfica de este tipo de acontecimientos: la entrega del anillo, la preparación de la novia, la ceremonia en la iglesia o en el registro civil, la lluvia de arroz, la fiesta y todos sus protocolos. De este modo, sus fotografías enmarcadas en la sala de estas parejas fungían como documento que validaba el hecho de estar juntos, ella les permitía vivir a salvo de la mirada coercitiva del canon social latinoamericano.

Unión Libre” está conformado por imágenes que hacen parte de nuestra vida cotidiana en familia (una pareja con un solo hijo), en contrapartida de las fotografías que se suelen enseñar, las cuales privilegian la aparición de sus protagonistas en contextos públicos, a partir de una iconografía aceptada socialmente. Al comienzo, las imágenes de este trabajo fueron realizadas a escondidas, a través de una mirada exploratoria del otro; poco a poco este proceso fue adquiriendo mayores riesgos en términos de composición y estrategia, ya como un trabajo en acuerdo; luego estas fotografías fueron documentando momentos representativos de la convivencia; y posteriormente, acciones simbólicas.

El proceso de ajuste, las dificultades que suelen vivir las parejas; su adecuación a un espacio pequeño, como el apartamento de menos de 100 metros cuadrados donde vivimos; la gradualidad del embarazo; la crianza de un hijo; los conflictos, las penas, las celebraciones, los momentos de descanso, los avatares del día a día; la sensualidad, la sexualidad; las acciones sencillas de lavar los platos, comer, dormir. Cada acción o transformación del espacio que hemos fotografiado, ha ido conformando un archivo de imágenes que nos permiten establecer una conciencia de lo vivido, una noción pormenorizada de las transiciones que nos van convirtiendo en personas diferentes, y al mismo tiempo semejantes.

  1. La grandeza de lo pequeño

“Unión Libre” simpatiza con la búsqueda de lo que Michel de Certeau denominara “la invención de lo cotidiano”, como un acto de rebeldía, silencioso, sutil, desalienado, con respecto al uso cotidiano de los objetos, así presenta a un sujeto creador, que resignifica las nociones de consumidor pasivo que se le reclaman al hombre contemporáneo en la sociedad de mercado. Nuestro trabajo exalta el valor de lo pequeño, la cadena de acontecimientos en apariencia insignificantes que dan forma a gran parte de eso que llamamos vida, explora la estética de lo que sucede al interior del espacio íntimo, estableciendo un documento que surge a partir de la insinuación.

En el decir del artista conceptual Joseph Beuys, cada hombre es un artista; con esta frase se plantea la idea de que existe una facultad creadora latente en todo ser humano. De esta manera, un ejercicio de conciencia sobre cualquier acción cotidiana pudiera conducir a un acto estético. En el mismo sentido lo expresa, desde la teoría teatral, Richard Schechner, quien considera como performance, no sólo el ritual, el juego o las artes escénicas, sino también las actuaciones de la vida cotidiana, las ceremonias sociales, los roles de clase y de género, e incluso la relación del cuerpo humano con los objetos que le sirven para desarrollar sus actividades.

Existen rituales que se encuentran asociados a objetos específicos; de esta manera la cama, la estufa, la computadora, se cargan de significado en el registro de las acciones performativas que suceden con ellos. Es así como las particularidades de dichos objetos, sus evidencias de uso, sus formas particulares y las maneras como nos relacionamos con ellos, los convierten en objetos simbólicos. “Unión Libre” es un ejercicio de conciencia de los performances cotidianos que realizamos, una constatación del tiempo: vestigios fotográficos de las múltiples personas en las que nos convertimos durante el proceso de la existencia.

  1. La invención del otro

Nuestro trabajo es un diálogo que sucede a través de la mirada. Estas “voces” fotográficas que representamos (Lorena y Futuro), interactúan a partir de su diferencia y su manera particular de abordar la realidad. La primra se esconde detrás de una composición más cuidadosa y pensada; la segunda observa y traspasa la cámara.

El poeta Arthur Rimbaud dice en uno de sus textos “yo es el otro”. Sin duda, el hecho de trabajar este proyecto en colectivo, dentro del espacio íntimo de nuestro departamento, -es decir, elaborar un discurso conjunto desde la diferencia- funciona como un juego de espejos, en el cual la contraparte siempre ofrece un punto ciego, lo que no es posible ver de uno mismo, la posibilidad de reconocernos en el otro.

“Unión Libre” también ocurre como un proceso de reflexión y, de alguna manera, como una acción terapéutica que permite hacer conciencia de las acciones en un espacio que muestra los procesos de vida de una familia contemporánea en una ciudad latinoamericana (Monterrey, México).

Hablamos de un proceso, es por esto que de alguna manera quienes aparecen en las imágenes ya no somos nosotros. En esta documentación no existe ningún asomo de objetividad, mas bien una intención de significar nuestra vida, a través de los momentos que son editados mediante el plano, el ángulo de la toma, la selección de las imágenes, la conformación de las mismas en dípticos o polípticos, etc.

El teórico de los estudios culturales, Stuart Hall, menciona tres tipos posibles de representación; a uno de ellos lo denomina “constructivista” y lo define como aquel en el que los hablantes no pueden atribuirle un significado único e invariable al lenguaje. Es por esto que, para él, todo significado del mundo se construye a través de sistemas de representación que son dialógicos. Nosotros dialogamos a través de la fotografía.

“Unión Libre” es una historia editada que une tiempos y circunstancias de vida, de la misma manera que lo hacen la elipsis, el flashforward y el flashback en el lenguaje cinematográfico. La edición es, por tanto, fundamental en nuestras piezas, como quiera que al habernos impuesto la regla de solo incluir fotografías tomadas en nuestro departamento, hay un momento en el que sientes que te repites, o mejor, un momento en el que sientes que conoces el lugar de muy diversas maneras, y por esa razón se establecen relaciones muy reveladoras de tiempo y espacio entre las imágenes.

  1. La nueva intimidad

Somos testigos de un cambio de paradigma, lo que el teórico del arte José Luis Brea denomina el régimen escópico de la cultura RAM, consistente en la superposición ilimitada de imágenes que se borran unas a otras, en comparación con el régimen anterior, que proponía la intención de generar memoria a partir del archivo. En términos de la comunicación, hacemos parte de lo que se ha denominado “revolución de la Web 2.0”. Según sus pioneros, pasamos de un plano en el que los usuarios son vistos como consumidores, a otro en donde se convierten en codesarrolladores, que crean y comparten información. Facebook, por ejemplo, alienta esa idea de cocreación, enseñando fotografías de la felicidad, una versión digital de los álbumes familiares donde es posible compartir las construcciones que cada quien hace de sí mismo.

Los sujetos pasan hoy en día mucho tiempo delante de las computadoras, es por esto que la vida sencillamente ocurre en Internet.

“Unión libre” propone otro tipo de imágenes, frecuentemente a través de las llamadas fotografías de descarte, en las cuales parece que no está pasando nada, o aquellas en las que hay una transición que se evidencia en la intimidad, un cambio en el espacio que ha sido el resultado de una nueva dinámica de la vida, un nuevo aprendizaje de nuestro hijo, manifiesto en el ordenamiento de algunos objetos o en un gesto suyo. Nuestras fotografías enseñan lo que no suele enseñarse a los demás, en menos palabras, nuestro trabajo va en una dirección opuesta al proceso de permanente consumo y desgaste que ocurre con la imagen en las redes sociales.

El proyecto de fotografía “Unión Libre” no trata de imágenes de la vida social, más bien puede definirse como la documentación autorreferencial de un proceso de vida; la edición de la mirada de dos fotógrafos que se fotografían; el ejercicio de consignar las circunstancias más inmediatas de la vida; la consolidación procesual de un diario no íntimo, sino extimo; la revelación del espacio interior en una ciudad que carece de espacios públicos de convivencia; la captura de un retrato mutuo que se extiende en el tiempo; la mejor manera de llevar el trabajo fotográfico a casa o la narración de la historia del cuerpo, de los lenguajes que lo habitan y significan.